¡si, claro!
No a deshojarlo sino a repetir mecánicamente: 'si me quiere, no me quiere'; sin propósito diferente a la restauración de esa flor.
Porque esa flor ha sufrido; ha aprendido a través de la mutilación.
Se ha resignado a que le arranquen sin consultar, a que otros decidan por ella lo que 'ella quiere'.
Que vida más agónica; un juego permanente de ruleta rusa con un tambor que no descarga su bala pero siempre advierte del disparo por salir.
Tanta tensión para ceder a lo que el vivero le exige; ser bonita, qué tierra comer y qué agua recibir.
Por lo pronto, yo me consuelo con sus pétalos en terciopelo, con ese tallo que se levanta firme pero que al oler detrás de su cabeza dejar soltar su savia; porque no basta con ser jardinero para ser digno de esa flor.
Arnold [🐘 clorofílico]
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