martes, 14 de marzo de 2023

Chocolate al tacto

Érase una vez una mano que se encontró una pequeña barra de chocolate.

Al primer encuentro la mano quedó encantada con los colores de la envoltura. Con el índice y el pulgar, haciendo presión en un borde, empezaron a halar; querían ver más.

Una vez abierta la envoltura, el dedo del medio empezó a irrigar más sangre y pensó que estaba enamorado, mientras contemplaba con deseo el color de la barra y los olores que aquella desprendía.

Mientras que la barra se volvía ligeramente blanda, el anular contempló la idea de casarse, toda vez que el menique consideró desistir al no estar a la altura de semejante manjar.

Y en ese prolongado instante de decidir, apareció la mano izquierda y a mano llena tomó el chocolate, que aplastado y mezclado por la lengua, se diluyó entre la saliva y el suspiro de satisfacción, en presencia de las lágrimas traducidas en sudor de una mano derecha que no quiso dar el segundo paso.

Arnold 🐘 [AlterEgo kinestésico-diabético]

Insomnio

Estático; de cara pálida, inmóvil. La luz de la luna le daba algo de rubor a ese extraño color que transitaba entre lo blanco, lo amarillo, lo fluorescente.

Un lémur de compararle, tendría los ojos entrecerrados al lado de este espécimen que pareciece emular bostezos con sus párpados.

Desgarbado, con una expresión de derrota permanente y unas ojeras que parecían la sombra de los globos oculares. No se conocía cuántos años tenía o si resultaba calcular por su apariencia cuántos años le quedaban.

Su comportamiento era extraño; no generaba una impresión de ser sociable, pero interactuaba con facilidad; jamás tomaba la iniciativa y le huía a conversaciones vacías.

En sus cuentas llevaba 52 días sin dormir; cuando pasaba al bar contaba con desparpajo que sus ojos estaban tan secos como cuando se deja un limón cortado por la mitad en el refrigerador. 52 días, ¿ah? Ni en los récords guinness algo así se había visto.

52 días ininterrumpidos en vigilia; de acompañar a los guardas de seguridad en silencio o de avistar las lechuzas que se posaban en el tejado de su casa. 52 días de estar alegre, deprimido o destruido; de no saber qué pasaba no de la pérdida de control sobre su cuerpo. De diferenciar si estaba oscureciendo o amaneciendo; de mezclar el café, las palabras, los shots de vodka, los gatos indiferentes y los bípedos nefastos.

A sus 25 años se cuestionaba su situación. No tenía dolor de cabeza o gastritis; no era deportista pero tenía buen estado físico a pesar del cigarrillo. No lograba desentrañar aquél misterio, más allá de la percepción de aletargamiento externo; de que su cabeza se sentía a mil pero que todo en su exterior lo percibía lento.

Solo fue pensarse en relación con los demás, o peor (¿o mejor?) aún, en relación consigo mismo en ausencia de los demás y creerse en un estado sobrenatural e innamovible.

A punto de celebrar su día 53 se le acerca un niño con tono estridente para obtener su atención: ¡oye! ¡oye! ¡oye!. Fue tanta la insistencia que lo despertó.

Arnold 🐘 [AlterEgo de gomita de benzodiazepina]

 

miércoles, 8 de marzo de 2023

8M

Sarta de clichés para congraciarme contigo.
Para buscar tu aprobación y aumentar el chance de que tengamos algo.

De compadecerme de las luchas bajo una sólida postura hipócrita y wannabe que demanda que me ajuste a las demandas del contexto.

8M para decirte feliz día, llevarte flores y chocolates y decirte que no es hoy sino todos los días.

Feliz día para que termines rápido de comer, nos abracemos, me agradezcas y te apures; porque aún hay cosas por hacer y por limpiar mientras sigo recostado en el sillón viendo tv.

Hoy es un día para inmortalizar luchas ajenas, reinvindicar derechos o perpetuar violencias.

8 de marzo es para recordar las más de 100 muertes de hace un siglo y sus cicatrices sin reparación o una fecha anual con más cifras de violencia o de consumo en restaurantes, cines o moteles.

O tal vez 8M es una sigla que recuerda la necesidad de mandar a comer mierda 8 o más veces, para quienes se atreven a opinar sin consentimiento.

Arnold 🐘 [AlterEgo misóginofeminista, deconstruido, desorientado]


martes, 7 de marzo de 2023

Esas cargas

Con paso lento, casi agotado;
de cabeza gacha y sollozando.
Detestando cada rincón, cada pliegue;
odiando cada curva, cada forma, cada silueta.
Desdeñando la propia humanidad, deseando no vivir más por correr con la ruin suerte de carecer de belleza.

De esa belleza que ocupa atención, de esa apariencia que favorece atajos; en un mundo donde ser feo no era opción. 

Aquí el argumento no se desestima con falacias superficiales y los paradójicos juicios de valor sobre afirmaciones que precisan que lo importante va por dentro.

La desventaja era real y no una suposición; ser feo era lo de menos, lo imperdonable es la ignorancia; esa ignorancia que llevó al abismo a aquél que nunca observó su belleza sino que la limitó a la pobre y distorsionada proyección que daba el espejo. 

El espejo jamás se rompió, pero la baranda a esa altura era un deseo difícil de resistir.

Arnold 🐘 [AlterEgo en construcción]

Estrella

Y cada vez que me fui acercando, más me paralizaba tu luz; fulgurante e incandescente. Y cuando me acerqué para verte de cerca lo notaste; t...