martes, 22 de abril de 2025

Huellas

Ya llevaba esos calzoncitos traslúcidos a la mitad; el brillo de tus rodillas me distrajo un poco. Su volumen, su carne, su color…tan equiparable a tu boca o a esa pequeña campana de gauss que se te forma en el cuello y la espalda cuando te arqueas apenas susurro lo linda que eres en todas tus versiones.

Pero con determinación fui por esos calzones para llevarlos a los tobillos. No sabía si meter uno o dos dedos, pero desistí. Eres muy inteligente para meterte los dedos a la boca y lo que siento no sólo se traduce en dejarte un par de huellas en las rodillas, también consiste en decirte un par de cosas bonitas, esas a las que tú, en tu lenguaje raro les llamas “tracks” y que te gobiernan.

Arnold [🐘 insensible, a las contingencias]

sábado, 12 de abril de 2025

Un reloj sin tic tac

Conocerte es convivir con un puñado de arena.

No sé si en estado sólido la unidad de medida más adecuada sea por el tiempo que transcurre, por el peso de lo vivido o por el volumen que ocupas en mi corazón.

Sin embargo, tengo toda la paciencia para contar grano por grano cada momento amargo que has tenido que pasar.

Pero también estaría dispuesto a vivir la súbita duración que implica oler una porción de tu cuello, que en la experiencia se desvanecería como un limo.

Yo soy una arena rara que se humedece en los días que pensaba eran los más áridos, puede ser por las lágrimas de mi tristeza empática o por el gusto de caminar sobre la arena de tu cuello.

Arnold [🐘 en el reloj de arena]

domingo, 6 de abril de 2025

Pétalos

¿Alguna vez le han puesto las hojas a un girasol?
¡si, claro!
No a deshojarlo sino a repetir mecánicamente: 'si me quiere, no me quiere'; sin propósito diferente a la restauración de esa flor.
Porque esa flor ha sufrido; ha aprendido a través de la mutilación. 
Se ha resignado a que le arranquen sin consultar, a que otros decidan por ella lo que 'ella quiere'.

Que vida más agónica; un juego permanente de ruleta rusa con un tambor que no descarga su bala pero siempre advierte del disparo por salir.

Tanta tensión para ceder a lo que el vivero le exige; ser bonita, qué tierra comer y qué agua recibir.

Por lo pronto, yo me consuelo con sus pétalos en terciopelo, con ese tallo que se levanta firme pero que al oler detrás de su cabeza dejar soltar su savia; porque no basta con ser jardinero para ser digno de esa flor.

Arnold [🐘 clorofílico]

viernes, 4 de abril de 2025

Bon voyage (o bon dage)

En este estado de tensión permanente.

Tensión creada bajo la ilusión de someter o ser sometido.
De humillar o ser humillado.
De desear o ser deseado.
De saberse violento o ser violentado o de usar el mejor eufemismo para enmascarar ese rigor que implica la pasión.

Porque en la pasión se envuelve aquello que nos es privado y no nos pertenece.
Que consentimos para que se nos despoje.
Que no se equipara ni se reduce a la reacción.

Es que ni mil pezones juntos tienen tantas terminaciones nerviosas exploradas al tacto, que un par de palabras que rozan un cuello que se erige desnudo y que advierte ser una pista de aterrizaje para una suave exhalación.

Jamás podrá igualarse el placer efímero del contacto físico de cualquier parte del cuerpo, donde al separar el tacto la intensidad se diluye como un algodón de azúcar en la boca. No se compara con una porción de tu columna que indica un camino que recorrer, un mapa que manifiesta ser explorado.

Ni decir del pelo, que no se puede subvalorar a una fracción de proteína que crece conforme pasa el tiempo. Es tanta la energía que contiene y que transmite que solo basta con descansar en esos rizos que emulan una nube ergonómica para descargar allí las emociones más grises.

Pero de la boca no hablamos, porque de ella hay miles de ideas e imaginarios y describirla es ponerla en una jaula y limitarla. De la boca no hablo porque es una fuente de agua profusa y permanente.

Tengo sed, pero de esa fuente no hablo; aguardo con calma. Espero algún momento posar al menos una gota en mi boca, porque esta no es cualquier sed.

Arnold [🐘 BDSM]

Estrella

Y cada vez que me fui acercando, más me paralizaba tu luz; fulgurante e incandescente. Y cuando me acerqué para verte de cerca lo notaste; t...