viernes, 4 de abril de 2025

Bon voyage (o bon dage)

En este estado de tensión permanente.

Tensión creada bajo la ilusión de someter o ser sometido.
De humillar o ser humillado.
De desear o ser deseado.
De saberse violento o ser violentado o de usar el mejor eufemismo para enmascarar ese rigor que implica la pasión.

Porque en la pasión se envuelve aquello que nos es privado y no nos pertenece.
Que consentimos para que se nos despoje.
Que no se equipara ni se reduce a la reacción.

Es que ni mil pezones juntos tienen tantas terminaciones nerviosas exploradas al tacto, que un par de palabras que rozan un cuello que se erige desnudo y que advierte ser una pista de aterrizaje para una suave exhalación.

Jamás podrá igualarse el placer efímero del contacto físico de cualquier parte del cuerpo, donde al separar el tacto la intensidad se diluye como un algodón de azúcar en la boca. No se compara con una porción de tu columna que indica un camino que recorrer, un mapa que manifiesta ser explorado.

Ni decir del pelo, que no se puede subvalorar a una fracción de proteína que crece conforme pasa el tiempo. Es tanta la energía que contiene y que transmite que solo basta con descansar en esos rizos que emulan una nube ergonómica para descargar allí las emociones más grises.

Pero de la boca no hablamos, porque de ella hay miles de ideas e imaginarios y describirla es ponerla en una jaula y limitarla. De la boca no hablo porque es una fuente de agua profusa y permanente.

Tengo sed, pero de esa fuente no hablo; aguardo con calma. Espero algún momento posar al menos una gota en mi boca, porque esta no es cualquier sed.

Arnold [🐘 BDSM]

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