-Ella, después de una inminente separación exprimiendo la última gota de eso tan raro que quisieron llamarle amor, le dijo titubeante y humilde a la vez: lo siento, siento si te dejé el corazón rompido.
-Él, [entre sollozos] encuentra una última oportunidad de compensar su dolor descalificándola de nuevo. Se acerca y abrazándola, deja salir una risa de burla para decirle con ironía: ¡ja!, no se dice rompido, se dice corazón roto.
-A ella, algo se le movió por dentro; su cara se encendió como cuando uno se come como diez guayabas maduras y se le acercó, para darle un (último) beso en la mejilla y con firmeza le dijo: tienes razón, me equivoqué, no te dejé el corazón rompido, te volví mierda.
No se volvieron a ver.
Arnold 🐘 [AlterEgo en construcción]
No hay comentarios:
Publicar un comentario